Soberano de Los Mares, 1637

En el año 1634 el rey de Inglaterra Carlos I ordenó al constructor jefe de los astilleros Phiness Pett la construcción del mayor navío del mundo.

Las dimensiones eran de 38,70 m de quilla, 14,63 de manga y 7,16 de calado. Su coste pasó los 65000 libras, siendo el coste de un navío normal de 40 cañones de la época de unas 6000 libras.

Fue botado en 1637. El mascarón representaba a Eduardo el Pacífico, cabalgando sobre las cabezas de siete reyes enemigos. Las bordas del buque estaban adornadas con flores de Lis de Francia, el arpa de Irlanda, cifras reales y varios animales heráldicos. En el castillo habían divinidades que simbolizaban la Prudencia de la Cautela, etc. Además de los signos del zodíaco habían representaciones mitológicas, en fin, un alarde de tallas y figuras que obligó a instaurar un nuevo impuesto para sufragar el coste de este navío.

Tubo parte en varios combates, nunca fue vencido pero una bujía de cera selló su destino en 1696 con un incendio que lo destruyó.